martes, 30 de mayo de 2017

En el nombre de quien?

No te dejes engañar me dice una voz extraña. Y  se desdobla, en varias inflexiones. A veces es un trino dulce en la boca de un niño que reconozco, pájaro y ser primal de albedrío.
Como hacerle caso  a esa voz blanca si su mirada etérea no conoce los cuervos de los días que ya viví.
Solo cuando calla se desmorona su cristal imperio, quien sabe que duende lo distrae con su juego, y  ya  callado  me deja huérfano.
Cuando escucho el sermón en la montaña, es otra voz, de fuerza hercúlea retumba de trueno, y no hay camino  que se le niegue a  a recorrerlo.
Y el mundo es un pañuelo que se abre, sin  esfinges ni velos, y los guardianes son mascotas caseras que se olvidaron de aullar.
La tierra en cambio, con voz de cuenco, color  terruño,  de praderas verdes me abraza de tiempo circular, quédate aquí, niño, hombre, héroe de tu propio silencio, que las gorgonas canten en su infierno.
Tu arma es tu copla, y tu almita  noble,  tabaquito soplado, curador de olvido, sagrado misterio. la apacheta espera tu piedrita, y tu canto el rìo.
Así me habla la tierra, con su don materno, y yo le ofrendo mi cuerpo, mi roca existencial.


No hay comentarios:

Publicar un comentario