La
décima espinela, creada en el siglo xvi por
el
poeta español Vicente Espinel, es la que usan los payadores
para
improvisar.
Diez
versos rimados entre si, para contar la vida…
Rostro
picado de viruela y alcohol , tallado por el viento pampeano,
voz
cascada y pulso firme, para un lánguido bordoneo,
el
Indio Bares un tótem viviente,
arma
versos desde la mesa de una bar,
versos
como cabriolas,
que
saltan de tema en tema.
Un
auditorio de entusiastas parroquianos festejan sus picaros
remates.
Payador histórico.
hay
payadores que apenas arman las décimas cumpliendo
solo
con los rigores de la rima,
Otros
sin embargo, parece que ese encorsetado nos lo limita en lo más
mínimo , y sueltan hilo a su poesía cometa.
Pampa
Barrientos, payador oriental, un Sócrates de boliche, barba espesa
como su lirismo.
Un
rio de alcohol corre paralelo a su copla, de allí bebe sus
metáforas.
Carlos
Molina el payador anarquista, prohibido por el dictador
Onganía
por nombrar a Guevara en sus décimas espinelas.
el
mismo que en una payada con Umpierrez, al no poder definir un claro
ganador en el terreno de la trova, accedió a otra cancha,
donde
los cuchillos resolvieron el contrapunto inconcluso.
Filosa
filosofía de bardo.
Diez
versos rimados entre si para contar la vida…
Diez
versos rimados entre si para contar la muerte…
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